20. Los altibajos de las relaciones

Vemos, para nuestro disfrute, el número de ex amantes con que contamos entre nuestras actuales amistades, y nos maravilla cómo las relaciones sexuales pueden convertirse en relaciones familiares. La realidad impone un límite aquí: sólo tienes veinticuatro horas al día para dedicarlas a tu vida amorosa, y se supone que necesitas algunas de esas horas para trabajar y dormir y demás, por lo que tienes una cantidad de tiempo finita para dedicarlo a cada amante. Sólo puedes hacer espacio en tu vida para un cierto número de personas y esperar estar a la altura.

Nosotras vemos que la mayoría de la gente no tiene problemas cuando sus parejas van y vienen según les apetece a cada cual. Las relaciones de familias sexuales ampliadas tienen más probabilidades de irse alejando que de romper. Una de las cosas maravillosas sobre construir amistades sexuales es que, mientras que las relaciones anteriores y las aventuras cortas van y vienen con los años, cada unión tiene sus propias características e intimidad única. Creas esa intimidad de la misma manera que aprendes a llevar una bicicleta: probando y equivocándote, resbalando y cayéndote y, al final, acelerando a la vez. Como cuando llevas una bicicleta, nunca olvidarás esa intimidad o tu papel en ella. Incluso después de la más amarga de las separaciones, cuando el conflicto ha desaparecido y el tiempo ha cicatrizado las heridas, puedes ver que puedes volver a meterte en esa conexión inmediatamente, como en un cómodo guante.

Por otro lado, el conflicto en una relación íntima a veces dura tanto o parece tan imposible de resolver que amenaza los mismos cimientos de la relación. Esperamos que uses el mismo alto nivel de ética y preocupación por una relación en conflicto como lo usas con una relación feliz.

Siempre es tentador responder a un gran conflicto en una relación culpando a alguien. En la infancia aprendimos que el dolor, en la forma de castigo por nuestros padres y madres omnipotentes, es la consecuencia de hacer algo mal. Por lo que cuando algo nos duele, intentamos darle un sentido buscando a alguien que ha hecho algo mal, preferiblemente otra persona. Ya hemos hablado antes de los problemas que se derivan de echar la culpa y la proyección.

Lo que es importante recordar es que la mayoría de las relaciones se rompen porque un miembro de la pareja está descontento con el otro y la culpa no es de nadie: ni de ti, ni de tu pareja, ni de su amante. Incluso si alguien hace algo mal, o algo deshonesto, tu relación principal no va a romperse por esa razón. Las relaciones tienden a terminarse por sus propias tensiones internas. Incluso tus autoras tienen problemas para recordar esto cuando están en medio de una amarga ruptura.

Cuando te encuentres queriendo echar la culpa a alguien, puede ayudar recordar una obviedad de la terapia de parejas: el cliente es la relación, no lo es ninguna de las personas que están en ella. Durante una ruptura es absolutamente inútil dilucidar quién «tiene la razón» y quién «se ha equivocado». La cuestión es: ¿y ahora qué? Si empiezas a mirar a los conflictos como problemas a resolver en lugar de intentar decidir de quién es la culpa, has tomado un paso importante hacia su resolución.

Algunas personas asumen normalmente con la carga de ser responsables del bienestar emocional de todo el mundo a su alrededor y sienten que en cierto modo tienen la culpa por no ser capaces de hacer desaparecer mágicamente el dolor y problemas de todo el mundo. En lugar de hacerse responsable de sus propias cosas, uno de los miembros de la pareja asume demasiada responsabilidad en el problema que se está tratando. Esas personas necesitan aprender a hacerse responsables de lo suyo y dejar que cada cual se haga responsable de su propia parte.

Es también común que uno de los miembros de la pareja asuma muy poca responsabilidad. Las personas que tienen mucha de su autoestima conectada con su habilidad para mantener una relación pueden sentir la necesidad de convertir a su pareja en «el malo de la película» para justificar su propio deseo de abandonar la relación. Esta estrategia es injusta para ambos: concede a la «mala persona» todo el poder en la relación y le resta poder a la «víctima». Decidir que no tienes otra elección que abandonar la relación porque tu pareja es tan horrible es negar el hecho de que siempre hay elecciones. Nuestra experiencia es que los problemas de relación tienen casi siempre dos caras: si puedes reconocer qué aportas tú al problema, puedes trabajar hacia su solución.

Si los problemas de relación incluyen que alguna persona sea físicamente violenta, o use la violencia emocional o verbal, no es momento para hablar por hablar sobre de quién es la culpa. Es el momento de obtener ayuda de profesionales para aprender a resolver un conflicto de manera no destructiva. Del mismo modo, la ayuda profesional es a menudo una buena idea para tratar temas relativos al abuso de sustancias: ningún miembro de una pareja, no importa lo maravilloso que sea, puede resolver algo como el alcoholismo sólo con amor. Si una criatura está sufriendo maltrato, la seguridad pasa a tener prioridad absoluta y debes irte inmediatamente. Puedes trabajar en resolver estos asuntos desde una distancia segura.

Rupturas

Sucede; tener unas buenas aptitudes para las relaciones y una ética intachable no significa que vas a estar con la misma pareja o parejas para siempre jamás. Nuestra experiencia es que las relaciones cambian, la gente se aleja, las personas cambian. Puede que tengan nuevos deseos, nuevos sueños. Algunas rupturas en nuestras propias vidas —a posteriori siempre es muy fácil verlo— fueron movimientos constructivos hacia el desarrollo personal y una vida mejor para cada miembro de la relación. En su momento, que conste, nos sentimos simplemente fatal.

Ayuda recordar que, en el mundo actual, una ruptura no significa que tú y tu ex hicisteis algo horrible. La mayoría podemos contar con que pasaremos por una ruptura en algún momento de nuestra vida, posiblemente varias veces. En lugar de escondernos para no ver la realidad, o torturarnos preguntándonos en qué nos equivocamos, ¿qué pasaría si pensáramos, por adelantado, cómo nos gustaría que fuesen las rupturas en nuestra vida?

Cuando un matrimonio tradicional se rompe, nadie lo toma como una prueba de que la monogamia no funciona, así que ¿por qué la gente se siente obligada a considerar la ruptura de un putón como una prueba de que el amor libre es imposible? Tu ruptura puede ser por razones que no tienen nada que ver con la apertura de tu relación. Sea como sea, probablemente no es una prueba de que no deberías ser un putón. Sospechamos que no habrías hecho todo el esfuerzo que supone vivir de esta manera si no hubieses sentido un fuerte deseo por la promiscuidad desde un principio.

Cuando una relación cambia dramáticamente, es estupendo si todo el mundo se siente con la calma suficiente para separarse con cariño y ecuanimidad. Pero demasiado a menudo las uniones se rompen de una manera dura, con sentimientos dolorosos, hostiles y amargos. El dolor al perder una relación con la que contábamos es profundo y, mientras pasamos por el doloroso proceso de la desagradable separación, ninguna de las dos personas estamos en nuestro mejor momento.

La fase aguda del proceso de superar el dolor de una ruptura suele durar sobre tres meses. Ayuda el mirar al proceso como un trabajo productivo. Una pérdida ha dejado un agujero en tu vida y tienes que repasar qué considerabas valioso así como pensar cómo quieres llenar ese espacio vacío y dar unas puntadas a la herida para cerrarla. Probablemente tendrás que hacer este trabajo a solas; tu ex no puede hacerlo por ti. Los sentimientos de dolor, pérdida, abandono, enfado, resentimiento y similares, que son abrumadores o intolerables hoy, probablemente parecerán tristes pero manejables dentro de tres meses según avanzas en el proceso. Según vayan desapareciendo los sentimientos más intensos, puede que encuentres un buen momento para volver a comunicarte con tu ex: tomar un café o ir a ver una película o algo así. Sería una pena salir de estar ruptura sin llevarse al menos una amistad, después de todo lo que habéis compartido.

ETIQUETA PARA LAS RUPTURAS EN EL SIGLO XXI

Lamentablemente, mucha gente trata el final de una relación como si les hubiesen otorgado un permiso para el drama y, además, algunas simplemente no pueden dejarlo de buenas maneras. Esas personas necesitan echarle la culpa a otra (que no sean ellas), culpable, criminal, al malo de la película, para sentirse bien consigo mismo o para limpiar su conciencia.

Internet nos ha dado maravillosas tecnologías para lograr drama: haciendo amistades y borrándolas, haciendo públicas tus sabias y malvadas reflexiones sobre tu hasta hace poco persona amada, esparciendo tu indignación como lava que lo cubre todo.

Así que mientras que internet ha traído nuevas oportunidades, toneladas de información y abundantes alegrías a las vidas de los putones contemporáneos, también ofrece oportunidades sin precedentes para dramatizar, especialmente durante el sensible periodo que sigue a una ruptura.

Todas las reglas que nos dicen en quién podemos confiar se deben multiplicar por tres cuando se trata de la comunicación electrónica. Si tienes la costumbre de usar tu blog o tus redes sociales como tu diario personal, por favor, valora la creación de un espacio aparte —si es online, bloquéalo de manera que sólo tú puedas leerlo, pero nosotras la verdad preferimos el papel para esto— en el que puedes verter tu ira, culpas, dolor y todas las emociones que es importante sentir pero poco apropiado compartir con toda tu comunidad en internet.

Lo mismo se aplica para conductas de adolescentes como hacer un drama sobre eliminar a alguien de tu grupo de amistades en Facebook; bueno, no lo hagas. Si ya no procede que alguien tenga acceso a tu información personal, valora publicar menos información personal durante una temporada… o, si tienes que hacerlo, simplemente elimina a esa persona de tu lista de amistades, sin comentárselo ni a esa persona ni a nadie más. Eliminar una amistad para poder hablar mal de ella a su espalda es estúpido y maleducado y, de todos modos, se acabará enterando a través de alguna amistad mutua. Busca maneras más seguras y constructivas de dar rienda suelta a tus sentimientos.

Si lees los artículos con consejós de principios del siglo XX, verás que se consideraba maleducado usar una máquina de escribir (¡horror!) para redactar una carta personal. A menudo las nuevas tecnologías parecen muy impersonales al principio, y el correo electrónico no es una excepción. Las ventajas y desventajas del correo electrónico son la misma cosa: en una pantalla no puedes usar tu cara o cuerpo para comunicarte, y un pequeño emoticono no ayuda demasiado. El correo electrónico puede ser muy útil para aclarar algo que resulta demasiado emocional o da miedo comunicar con de viva voz, pero también puede hacer que suene mucho más duro de lo que pretendías, puesto que tu sonrisa comprensiva se pierde en algún lugar del éter.

¿QUIÉN SE QUEDA CON LAS AMISTADES?

Una de las felices consecuencias de una vida sexual abierta es que todo el mundo tiende a interconectarse en un clan familiar, círculo sexual o tribu. Cuando una pareja se rompe con mucho dolor, ello afecta a todo el círculo. Para las personas que sufren la ruptura, puede dar la sensación de que no hay privacidad. Tus amistades y resto de amantes pueden tener sus propias ideas sobre quién tiene razón. Les duele cuando sienten tu dolor, por lo que el círculo completo puede empezar a buscar alguien a quien echar la culpa.

Éticamente hablando, la pareja que se separa tiene cierta responsabilidad hacia su círculo íntimo, y ese círculo tiene alguna responsabilidad hacia la antigua pareja. Los miembros de la pareja deben abstenerse de intentar dividir a la comunidad. En otras palabras, no exijas a todas tus amistades que corten cualquier vínculo de amistad que puedan tener con tu ex y no dividas a la comunidad entre quienes están de tu lado y quienes están contra ti por el hecho de que continúan comunicándose con tu incomunicable ex.

La privacidad es un asunto delicado aquí, porque a nadie le gustan las consecuencias del cotilleo avanzando descontrolado. Pero todos necesitamos confidentes para contarles nuestros problemas, especialmente en los malos momentos. A veces, las parejas que se separan pueden llegar a acuerdos sobre a quién es correcto contar asuntos privados y quiénes no os gustaría que se enterasen de vuestros trapos sucios. En otras ocasiones no se llega a un acuerdo y que pase lo que tenga que pasar.

Si sientes que tu ex y tú no debéis estar en las mismas fiestas durante una temporada, tendrás que hablar con tu ex de eso y no terminar gritando a quien organiza la fiesta por haberos invitado al mismo evento. Es especialmente poco ético llamar a quien organiza determinada fiesta y pedir que se retire la invitación a tu ex, o amenazar con que no irás si se le invita. Esto se suma a endosar tu trabajo a tus amistades. Es tu trabajo el marcar tus límites, llegar a acuerdos con tu ex y, si te sientes mal en cualquier lugar donde tu ex está también socializando, entonces tú decides si te quedas o te vas. Si terminas decidiendo que tienes tantas ganas de asistir a ese evento en el que tendrás que enfrentarte a la presencia de tu ex, bien hecho. Podrás practicar el compartir espacios sociales con tu antigua pareja, lo que tendrás que hacer antes o después a menos que tu ex o tú os mudéis a Tombuctú. Al final, con un poco de práctica, serás capaz de gestionar bien tus sentimientos acerca de tu ex, y todo esto dolerá menos, y te acercarás más a conseguir una solución e incluso una amistad tras una amarga ruptura.

Tu círculo de amistades y familia es responsable de no dividirse, de escuchar sin juzgar, y de comprender que todos pensamos cosas muy duras cuando nos separamos. Reconoce lo mal que se siente esa persona que se acaba de separar y no te tomes sus críticas al pie de la letra. La excepción a esta regla se da cuando la ruptura se basa en el descubrimiento de asuntos serios, como violencia doméstica o el abuso de sustancias destructivas; no hay una respuesta fácil a esto, porque un círculo de amistades sexuales realmente tiene que hacer valoraciones sobre estas cosas. Pero la mayoría de las veces, las acusaciones son sobre la desconsideración, egoísmo, insensibilidad, dependencia, malicia, deshonestidad, manipulación, conducta pasiva-agresiva, mala educación, estupidez y lo idiota que es tu ex. Todos hemos sido todo eso en un momento u otro así que debemos ser capaces de entenderlo y perdonarlo.

Los finales felices son posibles

Aunque las rupturas son muy duras para todas las personas involucradas, y aunque entendemos que durante un tiempo puedes sentir mucho enfado, tristeza, abandono, o que te han tratado mal, te imploramos que recuerdes que tu ex-pareja-dentro-de-poco es todavía la misma persona estupenda que tú amabas, y que no rompas relaciones. Janet dice:

Después de nuestro divorcio, Finn estaba muy enfadado conmigo y bastante deprimido, y yo me sentía muy culpable. De todos modos, por el bien de la descendencia sobre la que teníamos la custodia compartida, consideramos importante mantenernos dentro de un comportamiento civilizado. Ahora, veinte años más tarde, le considero una de mis mejores amistades y yo terminaría siendo una de las personas que le apoyaron durante su grave enfermedad hace un par de años. Si nos hubiésemos tratado mal cuando las cosas eran duras y complicadas, no creo que hubiéramos sido capaces de llevarnos tan bien hoy, y nos habríamos perdido una amistad muy importante y gratificante.

Los putones listos saben, incluso si lo olvidan en el fragor de la batalla, que una ruptura no significa el final de una relación: Puede ser, en su lugar, un cambio hacia un nuevo tipo de relación, posiblemente una relación cordial o de amistad o incluso de amantes.

Dossie cuenta:

Salí con Bill durante dos años durante los cuales la conexión a todos los niveles era maravillosa para mí, especialmente una intensa conexión sexual: exploramos juntos un montón de famosas primeras veces. Así que nos mudamos para vivir en la misma casa y eso duró seis meses, hasta que estallamos en una descomunal pelea y nos separamos. Sin duda teníamos objetivos en la vida muy diferentes. Tardamos cerca de un año hasta que pudimos acercarnos, pero por aquel entonces empezamos a salir otra vez, y el sexo era todavía más intenso y profundo que antes. Terminamos juntándonos aproximadamente una vez al mes durante los siguientes nueve años, como una buena amistad y como amantes, continuando con el maravilloso y ardiente sexo que nos había unido la primera vez.

EJERCICIO Una ruptura razonable.

Inventa una historia sobre una ruptura razonable y constructiva. Incluye detalles sobre cómo cada persona podría superar los sentimientos complicados. Inventa acuerdos para justo después de la ruptura, para seis semanas más tarde, para seis meses más tarde.

Una de las cosas buenas de ser un putón con ética es que tu relación no tiene que ser una cosa u otra: puedes tener tantas maneras de relacionarte con tus amistades y amantes como amistades y amantes tienes. Una vez has sobrevivido a una ruptura, no hay nada mucho peor que pueda pasar. Una relación con una ex pareja es realmente segura, una amistad con alguien que te ha visto en tus peores momentos. Cuando conoces a alguien con todas sus pegas y defectos —como nos pasa con nuestras ex parejas— tenemos la base para una relación importante y realmente íntima que puede cambiar, desarrollarse y dar apoyo durante muchos años venideros.

Como Edna St. Vincent Millay escribió:

Después de todo, mi antiguo amor,

mi no más querido,

¿Hace falta que digamos que no era amor sólo

porque ha perecido?