
Taxi Beige
Beiges Taxi

Palabras
1. alguien - irgendjemand
2. beige - beige
3. blanco - weiß
4. calmadamente - ruhig
5. carga - lädt
6. coincide - übereinstimmt
7. confirmado - bestätigt
8. desagradable - unerfreulich
9. dicho - gesagt
10. dirección - Adresse, die
11. educadamente - freundlich
12. emisores - Vermittlung, die
13. en punto - Uhr, die
14. equipaje - Gepäck, das
15. eterno - endlos
16. examinar - überprüft
17. expresión - Ausdruck, der
18. hecho - Tatsache, die
19. ira - Wut, die
20. llevando - tragen
21. más - mehr, weiter
22. nervioso - nervös
23. ningún sitio - irgendwo
24. número - Kennzeichen, das
25. obligatorio - verpflichtend
26. Opel - Opel, der
27. pacientemente - geduldig
28. pesado - schwer
29. pregunta - fragt nach
30. puede - vielleicht
31. radio - Funk, der
32. rechaza - weigert
33. repite - wiederholt
34. reserva - Reservierung, die
35. se pregunta - wundert
36. servicio - Service
37. sí - ja
38. toda - ganz
39. tren - Zug, der
40. vencer - bewältigen

Taxi Beige
Un día Robert decide ir a visitar a sus amigos. Viven en otra ciudad y Robert toma un tren hasta allí. Su tren llega allí a las tres en punto a.m. Es la primera vez que Robert va allí. No tiene el número de teléfono de los servicios de taxi de esta ciudad. Así que llama a sus amigos y les pide que le llamen un taxi a la estación. Los amigos hacen lo que pide. Le dicen que en diez minutos un ‘Opel’ blanco vendrá por él. Robert espera y realmente un ‘Opel’ blanco llega en diez minutos. El conductor del taxi mete el equipaje de Robert en el coche y le pregunta a dónde va. Robert le explica que no sabe la dirección. Sus amigos, quienes llamaron al taxi, deberían haberle dicho la dirección al conductor del taxi.
“Mi radio funciona mal aquí. Así que no puedo coger la dirección,” dice el conductor del taxi, “Averigüe la dirección de sus amigos, por favor. Y es obligatorio preguntarles el número de teléfono del servicio de taxis al que llamaron,” solicita el conductor del taxi.
“¿Por qué?” pregunta Robert.
“Sabe, solo trabajo por reserva,” contesta el conductor del taxi, “Sus amigos podrían haber llamado a otro servicio de taxis. Entonces eso significa que otro cliente está esperando por mí y yo no lo puedo llevar a usted en vez de a él.”
Robert llama otra vez a sus amigos y los vuelve a despertar con su llamada. Pacientemente le dicen la dirección y el número de teléfono del servicio de taxis. Robert se lo repite todo al conductor de taxi.
“¡Oh! Este es el número de otro servicio de taxis. No es el número del mío. Entonces otra persona me llamó,” dice el conductor del taxi, y saca el equipaje de Robert del coche. Robert está confundido.
“Su servicio de taxi debe tener varios números diferentes,” supone Robert, “Me dijeron que un ‘Opel’ blanco vendría a recogerme en diez minutos. Y usted vino exactamente en diez minutos. Después de todo, usted tiene un ‘Opel’ blanco, y aquí no hay ningún otro taxi.
“No,” dice el conductor de taxi, “Ahora está claro que otro taxi vendrá por usted. El hecho es que mi ‘Opel’ no es blanco, sino beige. Y usted tiene que esperar por el blanco.”
Robert mira para su coche. Puede ser beige. Pero a las tres de la noche, en la oscuridad, no es fácil verlo. El conductor de taxi se desplaza hacia un lado, se detiene y espera por su cliente. Y Robert se queda solo de nuevo al lado del edificio de la estación. Tiene frío y realmente quiere dormir. Pasan diez minutos más, pero el ‘Opel’ blanco no llega. Los amigos se preocupan y llaman a Robert. Se preguntan por qué todavía no está en su casa. Él les explica lo que ha ocurrido.
En unos minutos vuelven a llamar y le dicen que el coche ya está en el lugar. El servicio de taxis acaba de confirmarlo. Robert da una vuelta por toda el área de la estación, pero no encuentra su taxi. El tiempo pasa, y ya son las tres y media. Los amigos de Robert quieren ir a dormir. Empiezan a ponerse nerviosos. No comprenden por qué Robert no puede encontrar su taxi. Vuelven a llamarlo y le dicen el número del coche. A Robert le parece que está teniendo un sueño eterno y desagradable. Rodea toda la estación, llevado el pesado equipaje tras él, y examinando los números de los coches. Pero no hay ningún coche con ese número. Cuando de repente, después de caminar mucho tiempo, descubre que el número coincide con el del coche de aquel conductor del ‘Opel’ beige.
Robert está muy enfadado. Vuelve al conductor del taxi y le explica todo eso. Hace todo lo posible por hablar calmada y educadamente.
“Hum, simplemente piénselo,” dice el conductor del taxi, y carga de nuevo el equipaje de Robert en el coche. Robert hace lo que puede por vencer su ira. Después de todo, ¡ya ha caminado por la estación con el pesado equipaje durante una hora y no ha dejado dormir a sus amigos! ¡Y solo porque esta persona rechaza considerar que su coche es blanco! ¡Y a todo responde “Hum”!
“¿Y qué pasa con el hecho de que su coche no es blanco, sino beige?” pregunta Robert.
“Sí, a mí también me duele que los emisores lo hayan liado todo,” responde el conductor del taxi con una expresión calmada en la cara, “Bien, ¿ha confirmado la dirección?”
Por supuesto, Robert ya no recuerda la dirección. Comprende que debe llamar de nuevo a sus amigos. Y le parece que ya no van a estar contentos con su llegada.

Beiges Taxi
Eines Tages beschließt Robert seine Freunde zu besuchen. Sie leben in einer anderen Stadt und Robert nimmt den Zug um dorthin zu fahren. Sein Zug kommt dort um drei Uhr morgens an. Robert ist zum ersten Mal dort. Er hat keine Telefonnummer von den Taxiunternehmen dieser Stadt. Also ruft er seine Freunde an und bittet sie, für ihn ein Taxi zum Bahnhof zu rufen. Seine Freunde machen, um was er sie gebeten hat. Sie sagen, dass ihn in zehn Minuten ein weißer Opel abholen wird. Robert warten und nach zehn Minuten kommt wirklich ein weißer Opel. Der Taxifahrer stellt Roberts Gepäck in das Auto und fragt ihn, wohin er fahren möchte. Robert erklärt, dass er die Adresse nicht weiß. Seine Freunde, die das Taxi gerufen haben, hätten dem Taxifahrer die Adresse geben sollen.
„Mein Funk funktioniert hier nur schlecht. Ich kann also nicht nach der Adresse fragen“, sagt der Taxifahrer, „bitte frag deine Freunde nach der Adresse. Und du musst sie auch nach der Telefonnummer des Taxiunternehmens fragen, bei dem sie angerufen haben“, fordert der Taxifahrer.
„Warum?“, fragt Robert nach.
„Weißt du, ich arbeite nur mit Reservierungen“, antwortet der Taxifahrer, „deine Freunde haben vielleicht ein anderes Taxiunternehmen angerufen. Das würde bedeuten, dass ein anderer Kunde auf mich wartet und dass ich nicht dich statt ihm mitnehmen kann.“
Robert ruft seine Freunde erneut an und weckt sie mit seinem Anruf erneut auf. Sie nennen ihm geduldig die Adresse und die Telefonnummer des Taxiunternehmens. Robert wiederholt alles für den Taxifahrer.
„Oh! Das ist die Telefonnummer eines anderen Taxiunternehmens. Das ist nicht die Telefonnummer meines Taxiunternehmens. Dann hat mich jemand anderer gerufen“, sagt der Taxifahrer und nimmt Roberts Gepäck aus dem Auto. Robert ist verwirrt.
„Ihr Taxiunternehmen hat vielleicht verschiedene Nummern“, vermutet Robert, „mir wurde gesagt, dass mich ein weißer Opel in zehn Minuten abholen würde. Und Sie sind genau zehn Minuten später gekommen. Außerdem haben Sie einen weißen Opel und es gibt keine anderen Taxis hier.“
„Nein“, sagt der Taxifahrer, „es ist jetzt klar, dass dich ein anderes Taxi abholen wird. Tatsache ist, dass mein Opel nicht weiß ist, sondern beige. Und dass du hier auf einen weißen warten musst.“
Robert sieht sich das Auto an. Es ist vielleicht beige. Aber um drei Uhr nachts, im Dunkeln, ist es nicht einfach etwas zu erkennen. Der Taxifahrer fährt an die Seite, bleibt stehen und wartet auf seinen Kunden. Und Robert steht wieder alleine in der Nähe des Bahnhofgebäudes. Ihm ist kalt und er ist wirklich müde. Zehn weitere Minuten vergehen, aber der weiße Opel kommt nicht. Seine Freunde machen sich Sorgen und rufen Robert an. Sie wundern sich, warum er noch nicht bei ihnen zu Hause ist. Er erklärt ihnen, was passiert ist.
Einige Minuten später rufen sie wieder an und sagen ihm, dass das Auto bereits am Ort wartet. Das Taxiunternehmen hat es gerade bestätigt. Robert geht über das ganze Bahnhofsgelände, aber er kann sein Taxi nicht finden. Die Zeit vergeht und es ist schon halb vier. Roberts Freunde möchten schlafen gehen. Sie werden nervös. Sie verstehen nicht, warum Robert sein Taxi nicht finden kann. Sie rufen Robert noch einmal an und sagen ihm das Kennzeichen des Autos. Robert kommt es so vor, als würde er einen endlosen und unerfreulichen Traum haben. Er geht auf dem gesamten Bahnhof umher, zieht sein schweres Gepäck nach und überprüft die Kennzeichen der Autos. Aber es gibt dort nirgendwo ein Auto mit diesem Kennzeichen. Als er lange umhergelaufen ist, findet er plötzlich heraus, dass das Kennzeichen mit dem Autokennzeichen des Taxifahrers des beigen Opels übereinstimmt.
Robert ist sehr wütend. Er geht zurück zum Taxifahrer und erklärt ihm alles. Er gibt sein Bestes um ruhig und freundlich zu sprechen.
„Hum, Sachen gibt's“, sagt der Taxifahrer und lädt Roberts Gepäck wieder in das Auto. Robert gibt sein Bestes um die Wut zu unterdrücken. Er ist schließlich eine Stunde lang mit seinem schweren Koffer am Bahnhof herumgelaufen und hat seine Freunde nicht schlafen lassen! Und das alles, weil sich diese Person weigert ihr Auto als weiß zu betrachten! Und auf all das antwortet er „Hum“!
„Und wie war das mit der Tatsache, dass ihr Auto nicht weiß sondern beige ist?“, fragt Robert.
„Ja, es tut mir auch weh, dass die Vermittlung das verwechselt“, antwortet der Taxifahrer mit einem ruhigen Ausdruck im Gesicht. „Nun gut, haben Sie die Adresse bestätigt?“
Natürlich kann sich Robert nicht mehr an die Adresse erinnern. Er begreift, dass er seine Freunde noch einmal anrufen muss. Und er nimmt an, dass sie sich über seine Ankunft nicht mehr freuen.
